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miércoles, 10 de febrero de 2021

SOFISMAS QUE HAN DAÑADO A LA HUMANIDAD. El comunismo da justicia para todos y el capitalismo da libertad plena.

 PRESENTACIÓN.

   La rivalidad entre “La izquierda” y “La derecha” ha existido por siglos.

   Hoy la arena de sus confrontaciones es el planeta entero.

   Antes de entrar en tema resulta indispensable discutir la relación entre izquierda y derecha con comunismo y capitalismo.

   La izquierda por definición representa los intereses del pueblo.

   La derecha por definición representa los intereses de las clases altas.

   Notarán que para hablar de estos temas hay que aceptar que existen clases sociales.

   Sí, sí, ya sé, TODOS SOMOS IGUALES, pero hay que aceptar que en la vida a unos les ha ido mejor que a otros, y que los intereses de los que han alcanzado poder económico o político no son los mismos de aquellos que no han tenido la misma suerte.

   Cuando en este trabajo se usan los términos “clases altas” o “pueblo”, es para calificar las diferencias en el acceso al poder económico o de gobierno.

   No incluyo en estas denominaciones ningún señalamiento de denostación, de asignación de culpas o de demérito.

   La mayor parte de la gente a la que le ha ido bien, ha trabajado honestamente y muy duro, pero a que negar que las cosas se ven diferentes desde arriba que desde abajo. ESO NO SOLO ES LÓGICO, ES LEGÍTIMO.

   Muy importante es que nos quede claro que HAY CAPITALISTAS DE IZQUIERDA Y COMUNISTAS DE DERECHA.

   Como en todo lo humano, hay extremos.

   LOS CAPITALISTAS DE EXTREMA DERECHA se han empeñado en sembrar la mentirosa idea de que todos los izquierdistas son comunistas y por tanto enemigos del capitalismo.

  Así han podido confrontar a quienes no piensan como ellos con todos los que aprendieron dogmáticamente que el comunismo es enemigo de Dios.

   LOS COMUNISTAS DE EXTREMA IZQUIERDA se montaron desde el principio en el falaz argumento de que para proteger al pueblo era necesario dirigir su creatividad y sus aspiraciones.

ENTRANDO EN TEMA.

   Izquierda y Derecha surgieron bajo regímenes absolutistas y cuando se convirtieron en gobierno se etiquetaron como Comunismo y Capitalismo respectivamente.

   Los voceros de ambas corrientes pregonan que la gente está mejor bajo su protección.

   Pero la verdad es que la gente vive situaciones similares de opresión e injusticia bajo ambos regímenes, ya que la única diferencia de orden práctico está en quién se queda con la riqueza y cómo.

   En los regímenes capitalistas la mayor parte del dinero se concentra en una oligarquía avara, todos los ciudadanos pueden ahorrarlo, gastarlo e invertirlo como quieran.

   En los regímenes comunistas la mayor parte del dinero es administrado por una burocracia insensible, todos los ciudadanos pueden ahorrarlo, pero no pueden gastarlo e invertirlo como quieran.

MECÁNICA DE LA PRODUCCIÓN DE RIQUEZA.

   La única forma de acumular riqueza es a través de las utilidades de las empresas que producen algo para vender.

   ¿Cuál es elemento de costo más manipulable para incrementar las utilidades de las empresas?

    Sí, acertaste, el salario.

¿QUÉ PASA EN EL CAPITALISMO?

   Las economías capitalistas pagan mejores salarios que las comunistas, pero en los últimos años el valor adquisitivo de los salarios ha disminuido y la cantidad de pobres ha incrementado a niveles alarmantes, la capacidad de ahorro ha disminuido, y la mayoría de los ciudadanos ya no pueden gastar o invertir como antes.

   Esto es causa inestabilidad social.

   ¿QUÉ PASA EN EL COMUNISMO?

   Los sueldos son bajos pero su poder adquisitivo es vigilado estrechamente para que no disminuya, no hay pobreza extrema, hay poca capacidad de ahorro, y los ciudadanos no pueden gastar o invertir en lo que quieran, sobre todo en productos que escaseen.

   Es evidente que lo que más ha causado incomodidad son los controles para gastar e invertir, porque independientemente de las justificaciones, a nadie le agrada que le controlen lo que desee hacer con su dinero.

EL RIESGO DEL FRACASO DE LOS DOS SISTEMAS fue visualizado desde hace casi sesenta años por académicos de todo el mundo, pero los líderes optaron por cerrar los ojos.

¿CÓMO INICIÓ TODO?

Hasta antes de la revolución industrial iniciada a finales del siglo XVIII, todas las economías eran básicamente agrícolas.

Los países más exitosos eran los que tenían esclavos y/o colonias en América, África, y Asia, en donde la explotación de la mano de obra no tenía límites.

Había cierto pudor y cuidado de no dar el mismo trato a los connacionales, pero la tradición medieval del vasallaje los mantenía sumisos y conformes con lo poco que recibían.

Con la revolución industrial inició el interés empresarial por el recurso humano y crecieron las expectativas populares de un mejor futuro.

En el siglo XIX gobiernos y empresarios se propusieron crear sistemas educativos para preparar a los niños pobres para su entrada en el mundo del trabajo.

Surgió entonces en Inglaterra el Sistema Lancasteriano con el que un maestro pudo atender hasta doscientos alumnos con la ayuda de “monitores”, que eran niños que enseñaban a sus compañeros más atrasados.

Este sistema educativo comenzó a ser utilizado casi simultáneamente en Inglaterra, Estados Unidos, Francia, México, y Venezuela.

El propósito de origen fue atender las necesidades de la industria, aunque para no presentarlo con tanta crudeza, se ponderó un beneficio colateral.

“Se educa a los niños para ayudarlos a mejorar su vida”

Al principio de la Revolución Industrial los obreros sufrieron muchos abusos, las jornadas eran largas, los sueldos bajos, la higiene poca, y la seguridad nula.

Vivían en el umbral de la pobreza y se contaminaban con carbón, plomo, mercurio, potasio, ruido y todo lo dañino a lo que estuvieran expuestos en su puesto de trabajo.

La discordancia de intereses entre nobles, burgueses, y campesinos, se elevó de tono con la aparición de la clase obrera.

Los académicos que estudiaron el problema opinaron que ya existía una verdadera “lucha de clases” y dieron con su diagnóstico las bases del comunismo y del capitalismo.

A principios de siglo XX, después de la Primera Guerra Mundial, el comunismo fue impuesto de manera violenta en Rusia.

Después de la Segunda Guerra Mundial llegó el turno de China para convertirse al comunismo.

LOS PAISES CAPITALISTAS se alarmaron.

Establecieron un control más férreo de los sindicatos, pregonaron que el comunismo era una amenaza contra la libertad, promulgaron leyes para hacer menos desastrosas las condiciones de trabajo, y cuidaron celosamente que no penetraran ideas comunistas en su territorio.

EN LOS PAISES COMUNISTAS desapareció la libre empresa y los gobiernos asumieron la dirección de la economía para “garantizar la justicia para los trabajadores”.

LOS DOS SISTEMAS NACIERON CONDENADOS al fracaso.

El comunismo por desconocer la necesidad de individualidad inherente a la naturaleza humana.

El capitalismo por desestimar la importancia de evitar una insana concentración de la riqueza y de desarrollar las economías proveedoras de alimentos e insumos industriales.

En los años cincuenta del siglo XX comenzaron a circular en los medios académicos severas críticas a la manera en que el comunismo y el capitalismo no estaban cumpliendo con las expectativas que les habían dado origen.

EL FRACASO DEL COMUNISMO.

Nadie puede saberlo todo.

Pero los gobernantes comunistas se exigían dominar todas las disciplinas.

Dirigieron desde sus oficinas la agricultura, la medicina, los procesos industriales, el turismo, la macroeconomía, la música, la danza, la pintura, la arquitectura, en fin…. Todo.

El comunismo logró su máxima expansión en la segunda mitad del siglo XX.

A finales de ese mismo siglo la inconformidad social y la baja eficiencia de los sistemas productivos, causaron el colapso económico y político del comunismo.

El fracaso fue reconocido y se comenzó a dar a los ciudadanos más espacio para soñar, correr riesgos, aportar toda su creatividad y comprometerse con los resultados.

El gobierno dejó de monopolizar los procesos productivos y propició el resurgimiento de la libre empresa.

El comunismo conserva su nombre, pero es seguro que sus líderes históricos no reconocerían lo que ahora existe.

EL FRACASO DEL CAPITALISMO.

El capitalismo se expandió y evolucionó hasta convertirse en “capitalismo salvaje”.

Hubo excepciones.

Algunos países europeos, Suiza entre ellos, sin afectar la libertad empresarial, decidieron garantizar para todos sus ciudadanos la educación y los servicios médicos, e implementar diversos programas sociales para la protección de grupos vulnerables (niños, madres solteras, ancianos, minusválidos, etc.).

El capitalismo perdió su capacidad de reacción ante los cambios porque desde el principio el poder económico penetró las estructuras de gobierno.

Con ese liderazgo el objetivo último de pueblos y gobiernos fue producir y acumular ganancias económicas bajo el supuesto de que así se garantizaba el incremento del bienestar y el bienser.

En la segunda mitad del siglo XX comenzaron a surgir propuestas para incluir en los propósitos del capitalismo la responsabilidad social, los temas ecológicos y hasta la búsqueda de la felicidad.

Esto por desgracia se ha quedado limitado a conferencias de desarrollo humano a las que tienen acceso los pocos que pueden pagarlas y que en general prefieren dejar las cosas como están.

En los años 40´s y 50’s del siglo XX todo funcionó muy bien para los trabajadores de los países capitalistas ricos, los sueldos tenían alto poder adquisitivo, las clases medias crecieron, y la movilidad social permitió que las nuevas generaciones pudieran aspirar a incrementar su nivel de vida por encima del de sus padres.

Pero todo eso era posible porque se adquiría materia prima barata, se le agregaba valor pagando sueldos altos y se exportaban los productos terminados con altos márgenes de utilidad.

El tiempo pasó, surgieron nuevas potencias económicas y con ellas la competencia por el mercado global.

Los países emergentes tenían mano de obra barata porque así se lo habían impuesto los países ricos.

Ante eso, los países ricos se vieron forzados a reducir sus costos de mano de obra para poder competir.

Como no podían bajarle el sueldo a sus connacionales, optaron por mover sus empresas a países con mano de obra barata.

Las empresas de los países ricos subsistieron, pero sus pueblos comenzaron a empobrecer y a ver frustrados sus sueños de progreso.

Ahora aunque tengan libertad para soñar, la mayoría de los ciudadanos saben que ni ellos ni sus hijos podrán mejorar su nivel de vida.

Como resultado se tiene que los conflictos sociales son ahora frecuentes, los gobiernos están siendo rebasados y los ciudadanos aún no entienden lo que pasó.

CONCLUSIONES.

Los gobiernos comunistas ya concluyeron que su sistema económico tiene que humanizarse.

Los gobiernos capitalistas se niegan a reconocer la existencia de problemas.

Los pueblos bajo cada sistema viven y procesan las crisis de manera diferente.

Los comunistas están conscientes de la naturaleza y origen de lo que les disgusta, todos sus problemas son de origen interno y las soluciones dependen de la dinámica entre ellos y sus gobiernos, aún se ven afectados por una complicada burocracia y la tensión social se mantiene bajo control.

Los capitalistas no están conscientes de que sus problemas se derivan de la manera en que su éxito económico depende del fracaso económico de otras economías.

Al final de cuentas las crisis son oportunidades para que surjan mejores soluciones, pero el lastre de la información manipuladora a la que por más de un siglo han estado expuestas las sociedades capitalistas y comunistas, exacerban los ánimos y propician confrontaciones violentas.

Esta es una trampa sembrada por quienes en uno y otro sistema económico están viendo afectados sus privilegios.

EL ANALISIS RAZONADO ES INDISPENSABLE.  

Es fundamental que todos los ciudadanos del mundo nos libremos de las marañas mentales sobre el comunismo y el capitalismo.

No son doctrinas opuestas, SON DOCTRINAS PARALELAS QUE YA FRACASARON y que están en proceso de revisión.

Por supervivencia es necesario que cada economía aprenda a convivir con las demás en un ambiente de respeto mutuo, y que en adelante la geopolítica no sea una herramienta de control sino de armonía.

Mientras los sistemas económicos tengan como eje la acumulación de riqueza y no el desarrollo humano, ninguno va a funcionar.

Respecto del propósito de este ensayo la conclusión es:

NI EL COMUNISMO DA JUSTICIA PARA TODOS NI EL CAPITALISMO DA LIBERTAD PLENA.

viernes, 5 de febrero de 2021

SOFISMAS QUE HAN DAÑADO A LA HUMANIDAD. Hay un solo camino a la salvación espiritual

    La mayoría de las religiones existentes pregonan ser el único camino para la salvación del alma.

   Las que tienen mayores seguidores han declarado que se respetan entre ellas y que coinciden en lo fundamental.

   Pero ninguna ha cambiado el sentido de sus predicaciones y sus fieles siguen prestos a defender con violencia la primacía de sus creencias.

   Eso propicia que en este siglo XXI aun se usen esas retrógradas ideas para que las iglesias violen los preceptos de su propia religión, y promuevan y justifiquen guerras santas, piadosas invasiones, genocidios, y abusos de todo tipo.

   Mi propósito es dilucidar si en verdad hay alguna o algunas religiones que en su discurso, hechos y razones, puedan soportar su presunción de representar a Dios y ser un camino seguro a la salvación.

    No es mi deseo compararlas entre ellas, sino conocer la lógica detrás de sus pretensiones.

   Opté entonces por estudiar la que a través de la historia ha sido la más beligerante en la imposición de su supremacía.

LA IGLESIA CATÓLICA.

   Replicando al rey de Francia cuando pidió conocer el testamento de Adán que daba al papa católico la autoridad para repartir el planeta entre España y Portugal, me puse a buscar en que se sustenta la idea de que la Iglesia Católica es la auténtica heredera de la voluntad de Dios.

   Estudié las religiones con las que el catolicismo se ha confrontado desde hace milenios.

  El judaísmo y el islamismo.

  Encontré que el Dios de JESUCRISTO es el DIOS DE LOS JUDÍOS y que el CORÁN incluye entre sus profetas a ABRAHAM, a MOISÉS, y a JESUCRISTO.

   La conclusión que me sacudió es que LOS CRISTIANOS, LOS JUDÍOS Y LOS ÁRABES, ADORAMOS AL MISMO DIOS.

   ¿Entonces, por qué me hicieron creer que los judíos y los árabes son enemigos de Dios?

   Este cuestionamiento solo es evidencia de mi ignorancia religiosa, lo reconozco con algo de vergüenza, pero creo que somos muchos los que padecemos del mismo mal.

   La Iglesia Católica fue fundada en el año 325 bajo los auspicios del emperador romano Constantino.

   Católico quiere decir “a través de todo” y esa denominación se usó para expresar que incluía a todos los países en dónde los apóstoles habían predicado.

   Para la celebración de sus actos sacramentales asigna a sus ministros las jerarquías de diácono, presbítero, obispo, arzobispo, primado, patriarca, cardenal y papa.

   Los sacramentos y las jerarquías fueron incorporados a las celebraciones cristianas a lo largo de sus tres primeros siglos de existencia por mimetismo con las liturgias romanas, griegas, judías, árabes y egipcias, imperantes en aquellos tiempos.

   Desde sus inicios la iglesia católica ha estado supeditada a los poderes temporales dominantes de cada época, pasando por Constantino, los Reyes Católicos, Carlomagno, Carlos V, Napoleón, Mussolini, y últimamente aunque no hay una dependencia explícita como en el pasado, es claro que sus decisiones están más influenciadas por lo políticamente correcto que por los preceptos bíblicos.

   Como mencioné al principio, la Iglesia Católica ha tenido acercamientos con otras religiones y ha insinuado que comparte objetivos con ellas, pero se ha cuidado de no renunciar a su exclusividad como representante de Dios en la Tierra y ha propiciado que sus fieles continúen operando bajo tal creencia.

   Revisemos entonces los elementos de autoridad que la Iglesia Católica usa para justificar y preservar su supremacía.

   Mandamientos, Evangelios, Pecado, Dogma, Misterio, Herejía, e Indulgencias.

MANDAMIENTOS.

   Según está registrado en el Antiguo Testamento fueron revelados por Dios a Moisés. Son concisos y entendibles.

EVANGELIOS.

   La palabra proviene del griego euangelion (buena noticia), y se refiere a las crónicas sobre la vida y muerte de Jesucristo hechas por sus apóstoles.

   La Iglesia, desde su fundación, reconoce solo los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, y califica como apócrifos varios más, entre los que están los escritos por María Magdalena.

   La palabra apócrifo viene del latín apocruphus (oculto) pero la Iglesia dice que significa falso.

   Esto me da la idea de que los primeros censores marcaron como TOP SECRET algunos textos y tiempo después, para no verse tan mal, la iglesia optó por pregonar que en latín antiguo se llamaba “oculto” a lo que era “falso”.

DOGMA.

   Son enseñanzas de la Iglesia que los fieles tienen la obligación de aceptar, como por ejemplo el dogma de la Santísima Trinidad.

   Según se explica a los fieles, los dogmas no son enseñanzas de Jesucristo, son verdades reveladas por Dios a la Iglesia.

MISTERIO

    Misterio es una verdad que no podemos comprender pero en la que se debe creer porque Dios la reveló.

   Ese es el caso del Misterio de la Asunción que establece que la madre de Jesucristo, cumplido el curso de su vida terrestre, fue llevada en cuerpo y alma al cielo.

   Tal Misterio fue elevado a Dogma (verdad de la que no se puede dudar) por el papa Pío XII en 1950.

PECADO.

   Se comete pecado cuando no se actúa en apego a los mandamientos y los evangelios, o no se aceptan los dogmas y los misterios.

HEREJÍA

   Se comete herejía cuando se opina en contra de algún dogma o algún misterio.

INDULGENCIAS.

   Surgieron en el los primeros años del cristianismo, cuando había persecución y martirio.

   Al principio consistían en que el cristiano que iba a ser martirizado solicitaba por escrito al obispo cristiano que fuera indulgente y perdonara los pecados del portador en mérito del suplicio que estaba por sufrir.

   Esto es, la indulgencia proponía el perdón del pecado de un cristiano por los méritos del martirio de otro.

   La idea evolucionó con el tiempo y en el siglo III comenzó a vincularse con el sacramento de la confesión y el paso por purgatorio.

   Se convirtió en un perdón o disminución de la penitencia a pagar por el perdón del pecado confesado.

   Las indulgencias también aplicaban para cancelar la expiación en el purgatorio de los pecados que no hubiesen sido perdonados antes de morir, pero en ese caso debían ser obtenidas por los familiares aún vivos.

   Se ganaban indulgencias peregrinando, rezando, o haciendo algún acto misericordioso.

   Se perdió en el tiempo el momento en que alguien suficientemente rico propuso obtener las indulgencias que necesitaba dando dinero a los pobres.

   Eso permitió que quien contara con suficiente dinero podía lograr indulgencias sin más esfuerzo que el de desprenderse de un dinero que tenía de sobra.

   También se ignora cuando el asunto se salió de control y sin que desaparecieran de manera formal las maneras antiguas de obtener indulgencias (peregrinaciones, rezos, dar dinero a los pobres, etc.) se comenzó a forzar a toda la feligresía a que las comprara con dinero.

   Esto hizo crisis a finales del siglo XV y fue la causa del sisma religioso del siglo XVI.   

¿Y AHORA? ¿Qué voy a concluir?

¿Hay un solo camino a la salvación espiritual?

   El dogma del que se deriva la afirmación de que la Iglesia Católica es el único camino para la salvación es el que establece que fue fundada por el Dios y Hombre, Jesucristo.

   Esto es, la Iglesia Católica dice que se debe aceptar que es la única que puede salvar porque Dios la fundó, pero que la forma en que hizo eso es un misterio que se hizo dogma y que si no se acepta se comete pecado de herejía.

   Para cancelar dudas existe otro dogma que dice.

 “La iglesia es infalible cuando se reúne en concilio ecuménico y cuando disperso por el rebaño de tierra, enseña y promueve una verdad de fe o de costumbres que siempre fue enseñada por la Iglesia”.

   Con esto último queda descartada la posibilidad de revisar el asunto con alguien más, porque si es católico cometerá pecado y herejía, y si pertenece a otra religión y me tiene suficiente confianza, se va a reír de mí.

   Por eso y para cumplir con el compromiso que me eché a cuestas cuando me metí en esto, me atreveré a emitir mí opinión personal sin retroalimentarme con la opinión de alguien más.

   Esto me incomoda, porque no es mi costumbre actuar así.

   Antes trataré de explicar los porqués de tal opinión.

   JESUCRISTO NO ORGANIZÓ A SUS DISCÍPULOS EN JERARQUÍAS SACRAMENTALES, solo los diferenció con la asignación de responsabilidades de orden práctico.

   JESUCRISTO NUNCA HABLÓ DE MISTERIOS y procuró explicar todo de la manera más sencilla posible, por eso habló con parábolas.

   TAMPOCO FUE DOGMÁTICO, estuvo tan lejos de serlo que incluso permitió que uno de sus discípulos introdujera un dedo en su costado para probarle que en realidad era él.

   No amenazó con EL PURGATORIO.

   No impuso PENITENCIAS

   No vendió INDULGENCIAS.

   PREDICÓ que para lograr la salvación bastaba con AMAR AL PRÓJIMO COMO ASÍ MISMO.

   Además.

   La historia oficial de la Iglesia Católica no respalda el dogma de que “fue fundada por el Dios y Hombre, Jesucristo.

   Registra que surgió tres siglos después de la muerte de Jesucristo bajo los auspicios de un acuerdo entre los obispos cristianos de todo el mundo conocido y el emperador romano Constantino.

   OPINO ENTONCES QUE.

   El discurso, hechos y razones de la Iglesia Católica no soportan su presunción de ser el único verdadero camino para la salvación.

   Además.

   Lo estudiado confirmó mi aceptación de Jesucristo como un enviado de Dios, cuyo mandamiento es “AMA A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO”.

   Entendí que LO QUE JESÚS NOS DICE ES QUE LO QUE REALMENTE SALVA ES UNA ACTITUD NO UN CAMINO.

   Por eso siento que todas las religiones, disciplinas o creencias que tengan como fundamento el amor al prójimo, pueden llevar a la salvación espiritual.

    CONCLUYO QUE NO ES VERDAD QUE ALGUNA RELIGIÓN SEA EL ÚNICO CAMINO A LA SALVACIÓN ESPIRITUAL.

martes, 26 de enero de 2021

SOFISMAS QUE HAN DAÑADO A LA HUMANIDAD. Las Bulas Alejandrinas y el Tratado de Tordesillas.

 

   En 1492 el papa Alejandro VI afirmó la soberanía castellana sobre los territorios recién hallados por Colón con la emisión de cuatro bulas conocidas como bulas alejandrinas.

   Breve inter caetera: Otorga a los reyes de Castilla y León dominio sobre las islas descubiertas por Cristóbal Colón u otros enviados, con la única condición de que no estuvieran ya bajo el dominio de otros reinos cristianos.

   Inter caetera: Confirma lo dicho en la Breve inter caetera señalando que las tierras otorgadas a Castilla son las que se descubran al oeste de una línea imaginaria que pasaría por las islas Azores y de Cabo Verde, que ya era propiedad de Portugal

   Eximiae devotionis: Declara que en las tierras descubiertas y donadas, los reyes católicos Fernando e Isabel tendrían los mismos privilegios otorgados a los reyes de Portugal en África, Guinea y Elmina.

   Dudum siquidem: Amplia la concesión de la Breve Inter Caetera a todos los territorios que se descubran en Asia llegando a ellos por la ruta de occidente.

   La iglesia católica explica ahora que estas donaciones fueron acciones tendientes a facilitar la cristianización de los pueblos aún no convertidos a la verdadera fe.

Este argumento tiene una validez cristiana muy discutible cuando se ponen sobre la mesa los crímenes realizados en América.

Tampoco explica el por qué si lo que se pretendió fue cristianizar, en África se declaró a lo negros “seres irracionales incapaces de abrazar la verdadera fe”

   En 1494 los reyes católicos Fernando e Isabel y el rey Juan II de Portugal, intentaron ponerse de acuerdo sobre el trazo de la línea imaginaria mencionada en las bulas papales.

   Convinieron también en extender la línea al otro hemisferio para repartirse las tierras a las que accedieran navegando hacia el Oeste.

   Fue así como Portugal asumió tener derechos divinos sobre Japón.

   En España y Portugal llamaron Testamento de Adán al Tratado de Tordesillas y desde luego se aceptaron como herederos del planeta.

   Pero no todos aceptaron en silencio esta injusticia.

   Francisco I de Francia se inconformó ante el papa y demandó conocer la clausula del testamento de Adán en donde se le excluía y dejaba todo a castellanos y portugueses.

    “El sol luce para mí como para otros” –Dijo-

sábado, 24 de octubre de 2020

LA CHINANTLA Y ZONGOLICA (Fragmento de libro EN EL CERRO DE CUATRO CARAS)

    - Maestra... abusando de su bondad...

Me podría platicar un poco de estos rumbos.

Me apena, pero es la primera vez que vengo por acá y bueno nada más con decirle que hace unos días yo ni siquiera sabía que existían los chinantecos, ni Usila, ni Zongolica y ahora mientras más veo más se me antoja saber de la historia de estos lugares.

   - Pues lo felicito por preguntar, señor...

   - Ignacio Aldama, a sus órdenes, aquí tiene mi tarjeta, disculpe que no me haya presentado antes.

   - No se apure... pues mire señor Aldama, yo decidí regresar a vivir aquí porque desde que vine por primera vez recién egresada de la normal no he dejado de aprender.

La historia y la riqueza cultural de esta zona son magníficas y milenarias.

La región chinanteca es muy distinta a la de Zongolica.

Para empezar los chinantecos hablan sus lenguas y son descendientes de los olmecas de Tabasco.

Los de la Sierra de Zongolica hablan náhuatl y son descendientes de los nonoalcas del Valle de México.

Como han sido vecinos por muchos siglos pues ya se conocen muy bien y han aprendido unos de otros.

Todos los pueblos prehispánicos conservan esa gran sabiduría que mezcla religión, magia y herbolaria para resolver prácticamente cualquier problema de salud del cuerpo y el alma, pero no todos tienen a sus médicos tradicionales integrados a su vida diaria tan intensamente como los chinantecos.  

Mire, seguramente usted ha oído del Yin y el Yang de los Chinos y del equilibrio entre lo físico y lo anímico, ¿no?, pues yo conocí todos esos conceptos con otros nombres, desde hace más de cincuenta años de boca de Marcio.

Los Chinantecos saben de todo eso desde hace miles de años y saben que muchas enfermedades tienen que ver con la pérdida del equilibrio de los opuestos complementarios y sus médicos como don Juan poseen la sabiduría para reestablecerlo.

En su idioma ellos se llaman “Tsa ju jmí” que significa gente de palabra antigua, esto porque se consideran herederos de un conocimiento milenario.

Y aquí en Zongolica también tienen lo suyo, no se crea que no.

También hay gente muy respetada por su sabiduría, pero de lo que están más orgullosos es de su participación en la guerra de independencia.

¿Sabía usted que Zongolica fue el primer pueblo indígena que se levantó en armas?

¿Y que aquí se diseñó la primera bandera tricolor de México y se acuñaron las primeras monedas del ejército insurgente?

   - No tenía idea, y... ¿cómo fue eso?

   ¿No fue el pueblo de Dolores el primero?

   - Dolores era un pueblo colonial en donde Hidalgo reclutó para su ejército a los primeros indígenas.

Zongolica era un pueblo indígena que en su totalidad se declaró en rebeldía. Mire, tenemos un héroe muy importante que fue cura de aquí, se llamaba Juan Moctezuma Cortés y estaba en contacto con Hidalgo para iniciar la rebelión, pero no se enteró a tiempo de lo del 16 de Septiembre y se levantó en armas hasta el 24 de Septiembre.

En 1812 ordenó que se acuñaran las primeras monedas del México Independiente y por esas fechas se hizo aquí la primera bandera verde, blanco y rojo tomando los colores de un ave de estos rumbos llamada Cuautototl que también sirvió para que muchos pueblos originales, entre ellos los aztecas, usaran esos colores en sus emblemas.

   - Maestra, me ha abierto usted un nuevo mundo.

Realmente tengo que confesar que no conozco mi país y por eso tengo mucha vergüenza.

   - Pues vergüenza es lo que nos falta en este país así que no se sienta mal si tiene mucha...

jueves, 23 de julio de 2020

Fragmento de la novela RECUERDOS TRASCENDENTALES de René Ignacio García Fernández


CAPÍTULO I. Veracruz, 1532.

   La idea de declarar irracionales a los nativos de las colonias españolas de ultramar era criminal, y aunque nos estaba prohibido influir directamente para cancelarla, sí podíamos moldear las circunstancias para que las personas responsables de aprobarla o rechazarla fueran expuestas a la información que redujera el riesgo de que cometieran un error que amenazara la continuidad del proyecto de Nuestro Padre.
   Para hacer eso decidí acercarme al Obispo de México y por medio de él al emperador Carlos V y al papa Clemente VII.
   Con esa intención me situé en la Villa Rica de la Vera Cruz en el año de 1532, tomando la apariencia y personalidad de un joven y rico español que casualmente retornaba a España en el mismo navío que fray Juan de Zumárraga.
   Para poder salir de la colonia sin contratiempos era necesario que mi entrada estuviera registrada en la Casa de Contratación, por lo que le pedí a Xóchitl que hiciera aparecer en el libro correspondiente, una nota indicando que había arribado en mayo de 1530 con la intención de comprar tierras e invertir en cultivos.
   Dicha Casa de Contratación era la dependencia oficial encargada de administrar el flujo de mercancías y personas  entre España y sus colonias, teniendo entre sus funciones las de coordinar y regular las actividades de compra-venta, la contratación del transporte marítimo, y la supervisión de la ciencia náutica.
   Corría el mes de  mayo, desde días antes la villa estaba desbordante de actividad por el inminente arribo y consecuente salida de la flota que comunicaba España con sus dominios de ultramar.
   Con la ayuda de Xóchitl me materialicé a eso de las seis de la mañana en las márgenes del río a cuya rivera estaba asentada la villa, la primera sensación que captaron mis sentidos fue la de los murmullos con que la selva tropical parecía preguntar incesantemente al agua, sobre los extraños hombres que apenas hacía unos años habían llegado del otro lado del mar.
   Percibí también un suave calor que envolvía mi cuerpo, la temperatura ambiente no era ni un remedo de lo que fue a las dos o tres de la tarde, pero a esa temprana hora era deliciosamente confortable, la vestimenta que Xóchitl seleccionó para mí era de la época, y puedo agregar que de buena calidad, aunque bastante usada, lo que aún no alcanzo a dilucidar, es si los rancios olores con que me impregnó fueron producto de su meticulosidad o de su sutil sentido del humor.
   Me dirigí al centro de la villa y mientras caminaba sentía embelesado la incomodidad de las botas y lo estorboso del ropaje, sobre todo de la capa que colgaba sobre mi hombro derecho y se empeñaba en enredarse en mi antebrazo interponiéndose a su natural balanceo.
   Xóchitl me puso al tanto de todas sus previsiones respecto a mi persona, y así es como me enteré que mi nombre era Mariano Gajón, que era un experto espadachín, que a mi llegada hacía dos años, había dejado la mayor parte de mi equipaje en la casa de un rico hacendado en Xalapa, que era una villa a unas cuantas leguas de Veracruz pero con un clima mucho menos extremoso, y que ya lo había recogido y dejado en la posada donde me alojaba justo frente a la casa del ayuntamiento, también me informó que la memoria de quienes debían saber de mí, había sido convenientemente alterada para reconocerme y dar referencias mías.
   Al poco llegué a la posada en donde todos recordaban que había iniciado mi estancia ocho días atrás; el dueño, que estaba en vigilia junto a la puerta, me saludó con naturalidad y sin demasiada cortesía, seguramente por la fatiga de estar esperando a los importantes huéspedes que habían anunciado su arribo para esa noche y que aun no llegaban.
   Mi habitación era de altos techos y estaba débilmente iluminada por una gruesa candela que consumida en su mayor parte daba señas de haber estado encendida cuando menos una hora.
   Me despojé de mi capa y mi florete, abrí la única ventana hacia la calle y me dispuse a contemplar el alba.
   Oí entonces un rumor que casi imperceptible al principio se hacía cada vez más fuerte y cercano, eran tres carruajes escoltados por quince jinetes.
   El convoy del Obispo de México había viajado a marchas forzadas por orden del Capitán General de la Nueva España don Hernán Cortés, quien lo encabezaba personalmente.
   Zumárraga viajaba en el primer carruaje acompañado por fray Pedro de Gante, quien no se embarcaría pero a quien había invitado a viajar a Veracruz para beneficiarse hasta el último minuto de su consejo.
   Xóchitl, se ubicó invisible entre ellos y me hizo partícipe de lo que decían.
   - ¿Y a qué teme nuestro valeroso capitán? -preguntó fray Pedro de Gante al en ese momento pensativo Zumárraga-
   - Pues creo que mucho más a los españoles que a los nativos, según él, hay aún partidarios de la primera audiencia que mucho ganarían si yo les dejara el paso libre.
   - Yo soy de la misma idea que don Hernán –señaló fray Pedro-, pues Delgadillo se las ingenió muy bien para hacerse de una camarilla de poderosos hacendados y encomenderos, que sin duda gustarían de seguir abusando a manos libres.
   - En eso sí que tengo que aceptar que tiene usted razón, pero bueno, afortunadamente tenemos de nuestro lado a don Hernán. Aunque debo deciros que, si bien presiento que mi persona esta segura con él, tengo mis dudas sobre si los intereses de la corona tienen esa misma suerte, y aquí entre nosotros debo confesaros, que sigo aterrorizado por su poca transparencia y su formidable astucia.
   - Monseñor –fray Pedro replicó de inmediato-, yo tengo muchos años de tratarlo y os aseguro que nunca le he conocido nada reprochable, ni con respecto a su lealtad a la corona, ni en su buena fe hacia los derrotados, a excepción del desafortunado pasaje con doña Isabel de Moctezuma.
Le sé ambicioso, pero a que negar que si alguien tiene derecho a serlo con respecto a esta colonia es precisamente él, yo os sugiero que dejéis esas preocupaciones y os concentréis en las evidentes amenazas de vuestros enemigos.
   La caravana se acercaba ruidosamente al centro de la villa y varios vecinos se asomaban curiosos ante tan inesperado acontecimiento.
   - ¡Es don Hernán Cortés!  -gritó un grueso parroquiano, quién con desdentada sonrisa se acercó al capitán general de la Nueva España para decirle a plena voz-  ¡Afortunados los ojos que le ven nuevamente!, ¡yo os acompañé a Las Hibueras y sobreviví para contarlo!
   Cortés detuvo su cabalgadura y aguzó la vista en la penumbra del amanecer para reconocer a su interlocutor.
   - ¡Pero si eres Carlos Díaz!, ¡ya decía yo que ese olor a pan no podría ser más que del que amasan tus manos!, ¡soldados!, ¡he aquí a un valiente!
   La soldadesca casi al unísono saludó con un movimiento de cabeza al panadero, quien radiante de alegría levantaba el brazo para saludar en todas direcciones.
   Entendiendo que no era el momento oportuno para seguir deteniendo la marcha, Carlos Díaz se replegó hasta la pared y corriendo se adelantó a la tropa para anunciar que su capitán estaba en la ciudad.
   - ¡Es don Hernán Cortés!, ¡salid!, ¡salid a saludarle!, ¡aquí está don Hernán Cortés!
   La villa comenzó a despertar más animada que de costumbre, era la hora en que la mayoría de los habitantes se dirigían a la primera misa, y pronto la marcha de los recién llegados fue seguida por cerca de cien de ellos.
   Al llegar a la posada el interés por averiguar la identidad del importante personaje que custodiaba el mismísimo Cortés se desbordó en forma de una barbullante multitud que impedía que el carruaje de Zumárraga cruzara el portón que daba acceso al patio central.
   En coordinada acción ocho soldados se apearon de sus cabalgaduras y despejaron la entrada sin mayor dificultad, después, mientras cuatro mantenían a los curiosos a raya, los otros cuatro se precipitaron dentro de la posada para realizar una rápida inspección, que incluyó los dos niveles y la azotea, para finalmente apostarse dos de ellos en el patio y dos en el balcón corrido del segundo piso.
   Uno de los de los que se habían mantenido sobre su cabalgadura se internó por el portón, y tras ser informado por los que le antecedieron que todo estaba en orden, regresó para guiar el carruaje que transportaba a los dos importantes franciscanos.
   El resto de la tropa y las carretas portadoras del agua, las provisiones y el equipaje, se quedaron fuera.
   Cortés siguió a caballo al carruaje y una vez dentro se apeó para asistir a Zumárraga y a Pedro de Gante, quienes entumidos por la última jornada de diez horas, se bajaron penosamente de su transporte.
   Yo salí de mi habitación justo en el momento en que Zumárraga asomaba la cabeza y aprovechando el cruce de nuestras miradas lo saludé respetuosamente, Hernán Cortés me dirigió una mirada y un saludo, que en su frialdad revelaban que mi presencia no le causaba ninguna sorpresa.
   Pedro de Gante mostró mucha más agilidad que Zumárraga al apearse, y también me saludó, pero con una amplia y franca sonrisa que expresaba familiaridad y afecto, aunque nunca antes me había visto.
   El hostelero, quien había estado al pie del carruaje para dar la bienvenida a sus importantes huéspedes, los condujo a su habitación, que desde luego era la más amplia.
   Quedaron ubicados en la planta baja justo frente a la entrada, a cuatro habitaciones de distancia de la mía, que estaba a dos de la esquina del cuadrilátero que rodeaba el amplio patio central, donde aún permanecía el carruaje con sus bestias de tiro.
   Yo me encontraba de pié junto al barandal que delimitaba el corredor y giré en redondo para regresar a mi habitación.
   - ¡Don Mariano!, ¿puedo interrumpiros un momento? -Me dijo con amabilidad Hernán Cortés-
   Yo me detuve en seco, regresé sobre mis pasos con lentitud y una vez frente a él, respondí.
   - Desde luego señor capitán general don Hernán Cortés, ¿cómo podría yo desaprovechar la oportunidad de charlar con tan famoso caballero?, ¿en que puedo serviros?
   - Soy yo quien desea serviros don Mariano, pero para ello requiero saber de su persona.
   - ¿Es esto un interrogatorio que tenga que ver con la seguridad del señor obispo Zumárraga?
   - A que negarlo don Mariano, deberá usted comprender que el asunto es delicado y requiere de toda meticulosidad.
   - Lo entiendo señor capitán, por lo que os ruego aceptéis mi total colaboración, ¿qué deseáis saber?
   - En principio, ¿cómo es que sabe quién soy yo y de la identidad de quien llegó en el carruaje?
   - Identificar al señor obispo fue fácil tras notar el anillo que ostenta, y de vuestra persona me informó el pregón que recorrió la villa con mayor rapidez que vuestras cabalgaduras, además, ya me imaginaba yo que alguien de mucha importancia se iba a hospedar en esta hostería, dado lo difícil que fue conseguir prolongar mi estancia hasta que salga la flota, porque para el día de hoy el posadero tenía órdenes de no aceptar huéspedes y fue hasta ayer noche que me confirmó que seguiría dándome posada, igualmente difícil me resultó lograr transporte en la nave almiranta.
Aunque ahora que se ha dirigido a mí por mi nombre sin haberme yo presentado, deduzco que la razón de lograr no ser desalojado de esta hostería y poder viajar en conserva, es porque vuestra merced así lo ha autorizado.
   - Sin duda es usted claro e inteligente don Mariano. Efectivamente, cuando hace una semana llegó usted a la posada con la intención de prolongar su estancia hasta que saliera la flota, me fue enviado un mensaje que recibí cuando estábamos por iniciar el descenso de la sierra, junto con tal mensaje me fue entregada la información que sobre usted se tiene en la Casa de Contratación, así que al llegar a Xalapa pedí referencias suyas a don Amador García, él lo recomendó ampliamente, pero no me pudo explicar por qué un joven con fortuna y energía decide regresar a España dejando atrás el promisorio futuro que ofrecen estas tierras, cuantimás que según aprendí, llegó hace dos años con la idea de comerse el mundo a puños. ¿No pudo conseguir encomiendas?
   - No fue ese un problema para mí, y la verdad lamento mucho que me confronte usted con la dificultad de comentarle mis experiencias y conclusiones, porque me temo que no serán de su agrado.
   - Pues mire usted, que en eso de escuchar cosas que me son desagradables he adquirido una experiencia insospechada, así que adelante y desembuche, que lo que sus palabras han producido hasta ahora es una enorme curiosidad.
   - Pues con esas premisas y sin interés de molestarlo, le comentaré que yo vine aquí para hacer fortuna, como todos los que nos aventuramos a cruzar la mar océano, pero al final he descubierto que si bien es cierto que puedo amasar riquezas en la medida de mis sueños, ese éxito tiene que ser a cambio de la pérdida de mi conciencia de hidalgo español.
El único camino que veo para seguir en estas tierras y mantenerme fiel a mi moral es haciéndome fraile, y eso tampoco es algo que vaya conmigo, así es que he optado por regresar a España y hacerme viejo trabajando y acrecentando mi hacienda, que al fin y al cabo siendo hijo único como lo soy, tengo asegurado el patrimonio.
   El famoso conquistador me miró fijamente a los ojos, y pude ver en los suyos un destello de emoción y alegría; con un elegante gesto me ofreció asiento en uno de los sillones del ancho corredor y él se acomodó en otro justo frente a mí.
   - No me sorprende lo que dice, pero me sorprende que lo diga –me recitó pausadamente-, yo estoy de acuerdo, pero hasta hoy no había conocido a nadie que pensara así.
   - ¿Usted señor capitán general?, ¿el vencedor del imperio de los aztecas?, eso sí que es sorpresa, y perdóneme que lo diga, pero ¿cómo es posible que quien hizo realidad este nunca soñado sueño ahora me diga estar de acuerdo en que el beneficiarse del producto de la conquista demerita la moral?
   - Os perdono la ironía, porque pago con mi mansedumbre algo de la penitencia que he pedido a los cielos para expiar la culpa que me atosiga, pero no os engolosinéis con este juego, que yo como vos tengo poco de fraile en el ánimo.
   - Así lo entiendo don Hernán, pero no debe vuestra merced sentirse agredido por mi franqueza, yo admiro vuestra valentía y la puntualidad con la que ha respetado y defendido los derechos de la corona y de la iglesia.
Por otra parte, vea usted que mi sorpresa es del todo justificada, porque nadie podría esperar que quién dio tan exitoso término a la conquista, tenga reservas para disfrutar de las consecuencias.
   - Continúa usted siendo exacto y claro don Mariano. Pero dígame, ¿qué vio o experimentó, que lo ha dejado de ese talante?
   - Pues el caso es que a mí llegada todo resultó como lo esperaba, abundancia de oportunidades y bienvenidas, constantes propuestas de negocios en sociedad, y fantásticas historias de rápidas riquezas, pero inevitablemente, un buen día me di cuenta de donde venía toda esa fortuna y quién estaba pagando el precio de la bonanza.
Dios se apiade de los que sin asomo de cristiandad han saqueado y ofendido hasta lo indecible a los habitantes originales de esta tierra. Yo no puedo, y bendito sea Dios, tampoco necesito vender mi alma al diablo.
   - ¿Es eso lo que usted piensa de los hacendados y encomenderos?
   - Cosas peores señor capitán, sin duda cosas peores.
   - Pues... ¡venga esa mano joven hidalgo!, vuestras palabras me reconcilian con la generosidad española, que vista desde aquí me ha llegado a parecer algo del pasado. Y debo deciros que tanta alegría y confianza me generan vuestras palabras, que me atreveré a liberar de mi pecho el descontento que en mí han generado algunas acciones de la iglesia, que si bien ha sido una barrera contra el saqueo de todo lo material, de propio ha contribuido a la humillación de lo que daba fortaleza y orgullo a los naturales.
¡Ay Dios!, como he lamentado que toda la historia de generaciones y generaciones hubiese sido destruida por fray Juan, porque a pesar de la opinión en contra de los franciscanos que le antecedieron, mandó quemar todos los libros de pinturas de los indios.
   - Lamentable sin duda, yo me enteré de eso hace un año, pero claro, se me dijo que eran libros de invocaciones a los malditos dioses comedores de hombres.
   - Sí, es verdad, eso es lo que se dijo, pero en realidad no lo eran, ese acto de destrucción causó en mí el impacto de cuando los sabios de la gran Tenochtitlan me pidieron que los matara porque ya sin sus dioses no tenía sentido su existencia, y mire usted, que yo efectivamente destruí a sus ídolos y sí, estoy seguro de que eran verdaderos demonios, pero ¡coño!, ¡es en lo que creían, y es lo que les dio el aliento para hacer las cosas de maravilla que hicieron, y que ya no existen más!

Fascículo 3. ¿FUE VERACRUZ LA PRIMERA CIUDAD DEL CONTINENTE AMERICANO?

      Este trabajo fue publicado por primera vez en el año 2017 formando parte del ensayo MÉXICO SIN MENTIRAS y está dedicado a quienes esté...